Hace ya tanto que no actualizo el blog, que a veces me pregunto si queda alguien que lo lea… aparte de a las personas a las que activamente les digo que lo lean, claro. Tras mis frenéticos últimos meses en Japón, en los que tuve que hacer mil y una cosas, y el tiempo que he pasado en España con escaso acceso a internet, quiero recuperar este blog para seguir manteniendo parcialmente informado sobre mi vida a cualquiera que pueda interesarle.
Por diversos motivos, he decidido cambiar la dirección del blog; o mejor dicho, hacer “borrón y cuenta nueva”. Éste, por tanto, es el último post en el blog que he tenido durante más de un año. La dirección de mi nuevo blog es http://elblogderyott.blogspot.com/. Para los que aún tengan interés en leerme (pese a lo irregular que soy en mis entradas)… allí os espero.
El post de hoy está dedicado a una visita que realicé allá por Diciembre. Con seis meses de retraso, finalmente me he decidido a hacer el vídeo que tenía en mente. Se trata, como indica el título de esta entrada, del mercado de pescado de Tsukiji.
El mercado de pescado de Tsukiji es el mayor mercado mayorista de pescado y de productos marinos del mundo. Para poder verlo en todo su esplendor, es necesario visitarlo a primera hora de la mañana (el mercado empieza a las 3 de la madrugada). En nuestro caso, llegamos sobre las 7 de la mañana, por lo que no pudimos ver las subastas; pero aún así, la visita mereció la pena.
Antes de visitar el mercado propiamente dicho, desayunamos sushi (sí, sí, sushi para desayunar) en un restaurante cercano. Este ha sido, posiblemente, el mejor y más caro sushi que he comido desde que estoy en Japón. A continuación visitamos el interior del mercado; en el vídeo pueden verse muchas de las mercancías que se vendía en él (los atunes son quizá lo más impresionante). Desafortunadamente, mi cámara no pudo captar el intenso olor que caracteriza a cualquier mercado de pescado, y sin el cual no se puede apreciar en todo su esplendor.
Con esto, os dejo con el vídeo. Advierto a aquellos que sean sensibles que este vídeo puede ser un poco desagradable, debido a que se compone principalmente de peces muertos y descuartizados (que se le va a hacer, hoy al escribir me ha salido la vena romántica). ¡Un saludo y hasta pronto!
Estando en casa aburrido el otro día, decidí coger el metro y hacer una visita a Yokohama, la capital de la prefectura de Kanagawa. Para los que no entiendan lo que esto significa, decir que Japón está dividido administrativamente en prefecturas, siendo la más famosa la de prefectura Tokyo. Kanagawa, la prefectura en la que yo vivo, está inmediatamente al sur de ésta. Estas dos prefecturas, junto a varias otras, forman la megalópolis a la que normalmente denominamos “Tokyo”.
Yokohama era un pueblo pesquero que durante el siglo XIX se convirtió en uno de los puntos más importantes, si no el que más, para el comercio con occidente. Hay que destacar que en aquella época Japón tenía una política de aislamiento, evitando todo contacto con el mundo exterior; por lo tanto, Yokohama dispuso, tanto comercial como culturalmente, de una situación excepcional y privilegiada.
Entre los atractivos turísticos de Yokohama están Chinatown, el jardín Sankeien (quizá algunos recordéis el vídeo que hice sobre este parque hace algunos meses), la “Yokohama Marine Tower” (el faro más alto del mundo) y, posiblemente el más emblemático, la torre Landmark, el edificio más alto de Japón (con 298.5 metros). Estas dos últimas construcciones podéis verlas en el vídeo que os dejo aquí hoy. ¡Espero que os guste!
Y llegamos al último de los cinco vídeos sobre el viaje de May y Nacho a Japón. Las imágenes pertenecen a la ciudad donde empezó y terminó el viaje: Tokyo. No me extenderé en las explicaciones sobre la ciudad, dado que es donde yo vivo y tendré muchas más ocasiones para hablar sobre ella. En el vídeo se pueden ver escenas del cumpleaños del emperador, fin de año y año nuevo… varios de los eventos a los que tuvimos tiempo de asistir durante las navidades.
Ahora que ha llegado al final esta serie de posts, quiero dar las gracias a May y Nacho por haberme visitado; y por lo bien que nos lo pasamos los días que estuvieron aquí. No sé si habrá ocasión de otra visita en el futuro, pero si es así… ¡no lo dudéis ni un momento!
Llega el cuarto capítulo de la saga “May y Nacho en Japón”. Este vídeo viene a ser un popurrí de todas las ciudades en que estuvimos de paso (un día o menos), por lo que no tengo material suficiente para dedicarles un vídeo independiente. Todas ellas las visitamos durante el viaje a Kyoto y Hiroshima, ya sea porque estaban de camino o porque se podía ir fácilmente cogiendo un tren.
Os presentaré brevemente a las estrellas (ciudades) invitadas:
Ikaruga: En esta pequeña ciudad se encuentran varios templos budistas Patrimonio de la Humanidad, Horyu-ji y Hokki-ji. El primero cuenta con algunas de las construcciones de madera más antiguas del mundo, mientras que en el Hokki-ji hay una pagoda de sólo tres pisos (más baja que las que a menudo muestro en mis vídeos), pero que es la más antigua de este tipo en Japón.
Nara: En Nara encontramos dos atracciones principales. Por un lado, el templo Todai-ji, que contiene la representación de buda más grande de Japón, realizada en bronce. Por otro lado, en Nara se pueden encontrar ciervos tanto en el parque como en algunas calles; son pacíficos (la mayor parte del tiempo), y se puede comprar comida para alimentarles. Tengo mis dudas entre cual de estas dos imágenes queda más fuertemente grabada en la memoria de los turistas… ¡pero casi me decantaría por la segunda!
Himeiji: Conocida principalmente por su castillo, el más visitado de Japón. Nosotros sólo lo pudimos ver por fuera, porque el día que fuimos estaba cerrado (…). Aún así, pudimos caminar por los alrededores y verlo desde fuera. Para mí, una de las construcciones más bonitas e impresionantes que he visto aquí en Japón.
Kobe: Realmente no sé que puntos de interés turístico tendrá Kobe, porque aquí sólo paramos a probar la famosa ternera de Kobe. Esta ternera es internacionalmente famosa, y parece que la ternera más cara del mundo proviene de esta cuidad (que se la mejor ya es otra cosa). Nosotros no compramos la más cara, pero el filete que comimos allí estuvo bastante bueno. En el vídeo se puede ver a Haruko, una amiga japonesa que vive allí, y que fue quien nos recomendó el restaurante. ¡Un saludo si lees este post, Haruko!
Y con esto queda dicho todo. Tras las presentaciones, os dejo con el vídeo. ¡Que lo disfrutéis!
Y con el que viene ya siendo mi habitual retraso, he aquí el tercer vídeo del viaje de May y Nacho a Japón, con material recogido en Hiroshima y Miyajima.
Creo que Hiroshima es una ciudad que no necesita presentación. Tras el lanzamiento de la primera bomba atómica, Hiroshima fue prácticamente destruida. Hoy en día, sin embargo, la ciudad ha recuperado una normalidad que, a primera vista, hace parecer que tal triste evento ya ha sido olvidado. Sin embargo, pueden encontrarse algunos lugares que recuerdan la tragedia. Entre ellos, el “Atomic Bomb Dome”, uno de los edificios que sobrevivió parcialmente a la explosión, pese a estar situado a poca distancia de donde ocurrió; o un museo con información, maquetas y objetos que realmente llegó a estremecerme.
Tras Hiroshima, nuestro viaje nos llevo a la cercana isla de Miyajima. Esta isla es famosa principalmente por una gran puerta (torii) situada en el medio del mar. Estas puertas indican la presencia de un santuario zen; esta en particular es conocida por ser una de las “tres mejores vistas escénicas de Japón”. No tengo muy claro qué significa exactamente eso, pero he de reconocer que la imagen que presenta cuando la marea esta alta es única.
Pues bien, reconociendo que por la falta de tiempo este es uno de mis posts más pobres en contenido literario, os dejo a continuación el vídeo. ¡Espero que lo compense!
Pues efectivamente ¡mi blog ha vuelto! Después de varias semanas (o meses, ya no lo recuerdo) con el error de conexión a la base de datos, el otro día conseguí solucionar el problema. En esta ocasión os ahorraré el relato de mi hazaña, que quedará reservado para mis nietos.
Son muchas, quizá demasiadas, las cosas que he hecho o me han pasado en estos dos meses. Y si todo sigue como espero, no serán pocas las que están por venir. Como siempre digo e incumplo, intentaré actualizar el blog más a menudo.
Este post es la continuación del último que puse, allá por principios de Enero, en el que presentaba el video del viaje de May y Nacho por Japón. En esta segunda parte, presento el viaje que hicimos a Kyoto (sin mostrar los alrededores, que quedan para otro posterior).
Aunque visitamos muchos más lugares, la mayor parte de los vídeos corresponden a dos de los elementos turísticos más emblemáticos de Kyoto: Kiyomizu-dera (templo Kiyomizu) y el Palacio Imperial.
El templo Kiyomizu, uno de los nominados en aquel concurso de las 7 maravillas del mundo al que ya critiqué, fue construido en el año 768, aunque los edificios que hay hoy en día fueron construidos en el año 1633. Entre los puntos de interés del complejo, están un santuario dedicado al amor, donde se pueden comprar gran cantidad de amuletos para este fin; una plataforma de madera de 13 metros de altura desde la que, si un peregrino saltara y sobreviviera, le sería concedido un deseo; y varias cascadas con agua que proviene de las colinas cercanas (de hecho, “Kiyozumi” significa “agua pura”).
La seguna mitad del vídeo está dedicada al palacio imperial. Este palacio ha sido destruido y reconstruido infinidad de veces; las construcciones que se pueden ver en el vídeo son del año 1855. Actualmente el emperador no vive en este palacio, dado que la residencia imperial está en Tokyo desde 1868.
Pues sí, señores y señoras, sigo vivo. Ha pasado largo tiempo sin postear pero es que, después de que siempre me lean las 4 mismas personas, llegué a la conclusión de que era más eficientes hablar con ellas (vamos, con vosotros) que escribir en el blog. Aún así, estos días pondré una serie de entradas dado que ha habido un evento digno de ello. Y no, no es el que haya empezado a trabajar. Ni que mi habitación este ordenada. Ni que me haya cortado el pelo. Ni siquiera el hecho de que el otro dia comí sushi. Ha sido…
LA VISITA DE MAY Y NACHO A JAPÓN
Durante dos semanas, junto a May (mi hermana) y Nacho (que es tanto su marido como mi cuñado), hemos visitado diversas partes del país… la mitad del tiempo la pasamos en Tokyo, aunque durante un viaje de una semana fuimos, entre otros sitios, a Kyoto y Hiroshima. Templos, rascacielos, budas gigantes (dentro y fuera de templos), arroz, templos, japoneses, sushi, templos, rebajas, puertas de templos en mitad del agua, trenes bala, metros abarrotados y ¡un montón de templos!
Mucho hay que enseñar y que contar sobre este acontecimiento sin par, pero como siempre, el tiempo y la pereza me hacen que lo vaya dejando. No obstante, os dejaré con la primera parte del vídeo conmemorativo, que no es más que un trailer de lo que está por venir. ¡Un saludo y hasta pronto!
Rompiendo un poco con la dinámica que tengo ultimamente de “un post, un vídeo”, hoy voy a escribir una entrada para presentaros algunas de las herramientas sin las que mi vida en japón no sería lo mismo. No son cosas que únicamente se puedan encontrar aquí, pero sí objetos que yo ya he asociado completamente a mi vida en este país.
En primer lugar, os presentaré a mi inseparable compañero de fatigas, que me acompaña día y noche: mi móvil. A poco de venir a japón me hice un contrato en el cual estaba incluida esta criaturita. Tiene ya la pantalla rayada y marcas de golpes (ya he tenido que recomponerlo después de un intento de suicidio), pero sigue cumpliendo con su labor de manera impecable. Para mí ya se está convirtiendo en una costumbre diaria el escribir e-mails en japonés desde el móvil, lo cual me sirve tanto para practicar el idioma como para malgastar entre 30 minutos y una hora para escribir cuatro chorradas.
Para los que os estéis preguntando qué es esa cosa amarilla que tiene a la izquierda, se trata de un adorno completamente inútil que le he puesto. Aquí en japón es bastante frecuente que los móviles tengan ese tipo de decoración, especialmente los de las mujeres y el mío. Algunas japonesas llevan colgando tales aberraciones que superan en tamaño al propio movil, pero yo por ahora me estoy moderando. Aquí os dejo una ampliación para que lo disfrutéis.
Dejando descansar a mi móvil (cosa que pasa durante poco rato al día), os enseñaré ahora otra de las maravillas de la tecnología: mi diccionario electrónico. Dejando de lado que todos los menús están en japonés y que hace falta un máster para utilizarlo, este diccionario es realmente útil. Permite realizar consultas inglés-japonés (dificilísimas en la práctica), japonés-inglés, inglés-inglés (cosa que no creo que use nunca), japonés-japonés (cosa que creo todavía menos que use nunca) y escritura de kanjis mediante la pantalla táctil. Y sí, eso que asoma por la derecha es otro adorno .
Bien, y ahora llega la presentación que todo el mundo estaba esperando, el objeto donde la utilidad cae hasta el cero absoluto y el tiempo invertido se multiplica por diez… ¡mi Nintendo DS! Comprada de segunda mano en Akihabara, esta consola de pantalla táctil me acompaña en mis momentos de soledad en mi apartamento, el metro e incluso en los descansos de clase. La foto habla por sí sola.
Lo último que quiero presentar no es un artefacto electrónico, sino algo mucho más sencillo: mi meishi (mi tarjeta). Como se puede ver tiene mi información por las dos caras, una en japonés y otra en español. Aquí en Japón el intercambio de meishis es muy importante, y se hace siguiendo un protocolo muy establecido (por ejemplo, tuve que hacer eso cuando visité mi compañía). Realmente, esto de las meishis es algo muy útil, puesto que como la mayoría de la gente tiene, no te hace falta pedirles el e-mail/teléfono/etc… en medio segundo ya puedes tener toda la información que necesitas . Yo ya no salgo de casa sin ellas. (He borrado los teléfonos y los e-mails por si las moscas, aunque no creo que aquí entre nadie que le interesen y no los sepa ya).
Espero que os haya gustado el tour por mi escritorio . La semana que viene llegará a mi casa mi última adquisición, una Wii, que espero poder presentar como se merece.
Buenas de nuevo a todos. Pese a que algunos posiblemente ya pensarais que mi blog habia muerto definitivamente, he sacado tiempo de donde no lo tengo para compartir con vosotros otra de mis experiencias Japonesas: mi “homestay” en Shimane.
Shimane es una prefectura Japonesa que se encuentra bastante al Oeste de Tokyo. Durante el fin de semana pasado estuve allí realizando diversas actividades: ver uno de los más famosos santuarios de Japón (Izumo Taisha), realizar una visita a una compañía que no me interesaba lo más mínimo, subir a lo alto de un castillo de estilo japonés, etc. Pero lo más importante de todo es que pasé un día completo, incluyendo noche anterior y posterior, viviendo en casa de un matrimonio japonés (el matrimonio Nabika). Aquí tengo unas fotos que me hice con ellos (en la segunda foto está la madre del marido).
He de decir que ha sido una experiencia como no había tenido antes. Además de haber pasado más del 90% del tiempo hablando en japonés, pude ver como era la vida diaría de esta pareja. Por momentos la comunicación resulto un poco complicada, dado que aunque ambos hablaban muy buen inglés, intentamos evitar usarlo todo lo posible; pero, en general, el ambiente fue muy agradable. Me llevaron a diversos sitios de interés en su ciudad y pude hacer algunas cosas curiosas, como presenciar una demostración de como se usa un tamasudare (una especie de esterilla con la que se pueden hacer figuras), pasar un rato en un onsen o acercarme hasta la costa del Mar de Japón.
Debido a que en más de una ocasión me olvidé de la cámara de fotos, algunas cosas no puedo enseñarlas. Con lo que sí pude fotografiar y grabar, he vuelto a montar un vídeo. Como siempre, ¡espero que os guste!
La mayoría se explica bastante bien por sí solo. Y por si os estáis preguntando acerca del momento en que varios participantes de Vulcanus están tirando algo al aire, no se trata de un acto de vandalismo gaijin (extranjero). Lo que ocurre es que sobre nosotros estaba una cuerda gigantesca: dice la tradición que si consigues lanzar una moneda y que se quede “clavada” en ella se te cumplirá el deseo que hayas pedido al hacerlo. Yo clavé por lo menos seis monedas, por un valor total de alrededor de un euro (aunque de mi cartera sólo saque 10 yenes, el resto lo cogí todo del suelo).
Pido disculpas por esta entrada tan desordenada y poco rigurosa (creo que no he puesto prácticamente el nombre de nada de lo que he visitado), pero era eso o nada, jejeje. ¡Espero que algún día tenga un poco más de tiempo para elaborar mejor mis posts!